Fundada en 1959 por don Rodolfo de Jesús Corona Díaz, abuelo del mandatario, la ferretería nació del impulso de superación que lo llevó a dejar Los Ranchos de Babosico, Sabana Iglesia, en Santiago de los Caballeros, para abrirse paso en Nueva York y asegurar un futuro mejor para sus hijos.
Cuatro de sus nietos —Rudy, Nick, Luis y David— lo recuerdan como un hombre inteligente, con un talento natural para los negocios y para ver oportunidades donde otros solo veían caminos polvorientos. No era académico ni coleccionaba títulos, pero sí acumulaba intuición, disciplina y un profundo sentido de servicio. Ese, dicen, fue su mayor patrimonio.
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Don Rodolfo: una herencia que nació en los ranchos
Don Rodolfo llegó a la Gran Manzana en 1950, veintidós años después de que Román Corona —el primero de la familia en emigrar— abriera camino. Viajó acompañado de su hijo menor, Ricardo. Nueve años más tarde abrió Corona Electronic and Appliance Center, tras comprar mediante un banco un edificio donde operaban cuatro negocios, por unos 100,000 dólares.

Vivían cerca del edificio que luego sería suyo. La experiencia de Ricardo trabajando en una ferretería de Queens dio la chispa inicial: lo que comenzó como un empleo que pronto se transformó en la base del proyecto familiar.
Fuente Diario Libre












