El lago Enriquillo ha sido escenario de históricas crecidas que han provocado la movilización de un pueblo entero, pero también objeto de investigaciones que hacen referencia a su reducción.
En la actualidad, en el área protegida, considerada el lago más grande de las Antillas, han surgido nuevos estudios para ver su condición, proyectos para su restauración ecológica y reclamos de las comunidades que todavía sienten el impacto de las inundaciones que transformaron sus medios de vida.
Durante un recorrido realizado por Diario Libre, tanto comunitarios como autoridades locales coinciden en señalar que el lago continúa mostrando fluctuaciones naturales.
«El lago tiene ciclos… crece y baja, pero en la actualidad está volviendo a su normalidad. Todo dependerá de si hay grandes tormentas en los años venideros que acumulen mucha agua en las montañas y esta llegue a través de los ríos», indicó Héctor Andújar (Chapa), quien labora para el Grupo Jaragua e impulsa programas para la conservación en la zona.
Explicó que el área protegida ha disminuido poco, sobre todo en la zona sur: Jimaní, Boca de Cachón y Duvergé. «En la parte norte, de Villa Jaragua hasta La Descubierta, el lago se ha mantenido prácticamente igual», afirmó.
Fuente Diario Libre










