República Dominicana no tiene estadísticas oficiales reales sobre su población de menores que viven con alguna condición del neurodesarrollo, entre éstas el Trastorno del Espectro Autista (TEA).
“Las familias TEA vivimos agotadas emocional y económicamente, sacamos fuerzas de donde no tenemos para sacar a nuestros niños adelante por el amor que sentimos por ellos”, afirma la madre de una adolescente con esta condición.